LA PREEMINENCIA DE LA PALABRA ESCRITA Y LA PALABRA HABLADA EN LA FORMACIÓN INTEGRAL DEL INTERNACIONALISTA
Por Mtro. David García Contreras
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Augusto Monterroso
El poder de la palabra es un venero inagotable. La palabra hablada y escrita ha sido un poderoso instrumento en la historia de la humanidad. Dos de sus grandes manifestaciones las encontramos en la oratoria (forma por excelencia de la palabra hablada) y en la literatura (expresión artística de la palabra escrita).
En las sociedades modernas, y máxime para un internacionalista, expresarse correctamente, tanto de forma oral como de manera escrita, es una necesidad apremiante: carta de presentación ante nuestros interlocutores, puerta de entrada para una conversación, para una entrevista de trabajo, para una negociación, para un discurso pronunciado en las situaciones más diversas, para ser evaluado de forma positiva.
No basta con hablar hay que hacerlo correctamente; no es suficiente con emitir juicios ante las situaciones más diversas, hay que expresarlos de una manera apropiada. La diferencia entre quien habla y escribe y aquellos que lo hacen correctamente muchas veces es abismal. La pobreza del lenguaje y los errores, en ocasiones garrafales, se convierten en el peor enemigo de un profesionista.
De lo anterior se infiere la importancia de la lectura para el estudioso de las Relaciones Internacionales. Materias como Técnicas de Redacción y Seminario de Tesis (Seminario de Titulación en el nuevo Plan de Estudios de la Carrera) resultan indispensables para retomar elementos sobre cómo escribir correctamente. El resto de las materias, de manera indirecta, contemplan las lecturas como una forma idónea para adquirir conocimientos.
En el acto de la lectura al tiempo que nos ilustramos sobre un tópico particular es menester también vislumbrar la redacción: el fondo y la forma del texto.
La lengua castellana no es inmutable: es una lengua viva, en constante transformación. Es aquí donde se puede aprovechar un recurso adicional poco explotado en nuestras lecturas: la búsqueda de nuevas palabras para enriquecer nuestro léxico. Toda palabra cuyo significado ignoremos debe ser investigada y empleada de forma adecuada, recurrentemente.
De manera adicional hay quien incluso aprende una palabra nueva cada día: al cabo de unos meses será evidente el progreso. Estos ejercicios requieren de constancia, pero una vez formado el hábito lo que resta es cosechar: un vocabulario nutrido será el resultado para el que persevera. Recomiendo tener a la mano un buen diccionario o hacer la búsqueda en la versión digital del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (www.drae.rae.es).
En la formación del internacionalista confluyen diversas disciplinas como la Economía, el Derecho, la Ciencia Política, la Administración, etc. Si a ello agregamos otras áreas de conocimiento la formación se vuelve más integral. Así, aunque el Plan de Estudios no contempla materias como Oratoria, Etiqueta y Protocolo e incluso Literatura, es una necesidad para el internacionalista estar aleccionado al respecto.
Aquí radica la importancia de inscribirse en los cursos intersemestrales que abordan muchos de estos tópicos. Aquel que quiera escribir de forma ejemplar debe leer a quienes escriben magistralmente. Leer literatura es el instrumento ideal para despertar la creatividad (muy valorada en las instituciones públicas, pero sobre todo en la iniciativa privada), la imaginación y, aún más, permite mejorar nuestro vocabulario y nuestra ortografía.
Recomiendo leer a quienes escribieron o escriben en lengua castellana de forma admirable: José Emilio Pacheco, Juan José Arreola, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Pablo Neruda y Julio Cortázar, entre otros.
Es indudable que para el internacionalista resulta indispensable el conocimiento de otros idiomas: la globalización lo impone, la competencia laboral lo exige. Pero sería paradójico hablar y escribir en otras lenguas cuando se ignora la propia. Expresarse en otros idiomas tiene como sustento un manejo apropiado de la lengua natal. Los ejercicios antes mencionados se pueden aplicar para perfeccionar el manejo de casi cualquier otra lengua.
Baste una simple prueba que evidencia los errores que se cometen sin haber reparado en ello.
INCORRECTA _______________CORRECTA
Financía____________________Financia
Negocía ____________________Negocia
Biósfera ___________Biosfera (lleva el énfasis en la “e”)
Medio ambiente __________Medio o Ambiente
(redundante)
Carreola____________________Carriola
Shampoo___________________Champú
Advertir nuestros errores no debe ser motivo de vergüenza ni debe mover al escarnio para con los otros, antes bien es el aliciente de la mejora continua, de la excelencia como forma de vida.
La palabra hablada y la palabra escrita se asemejan a las arenas de todas las playas del mundo por su magnanimidad. Están a nuestro alcance, basta buscarlas, asirlas, apropiárselas. En definitiva, como bien afirmó Jorge Luis Borges y haciéndolo extensivo a la lectura en general: “Somos los libros que nos han hecho mejores”.
